COMUNIDAD

PROFUNDA

El llamado interior de los seres humanos hacia la comunidad es bastante antiguo. Antes de las recientes edades industriales y tecnológicas – que comprenden un momento minúsculo en la línea del tiempo de la humanidad – las personas de todo el planeta, nuestros antepasados, vivían en tribus. En estas comunidades profundas, se podría decir que los seres humanos tenían prioridades diferentes a las modernas; preferían dedicar sus vidas a reforzar los lazos y su lugar legítimo en la red de la vida. En general cada individuo conocía bien su lugar en la comunidad, entre las personas y con la naturaleza, y su propósito en la vida era descubierto y nutrido por la aldea que les servía y a la que servían. 

Sus rituales y formas de vida reforzaron sus relaciones entre sí y con su mundo.

 

Hoy en día todos los hombres son islas y logros personales – la búsqueda es llegar a la cima del montón – y el logro personal se celebra como éxito. ¿Le faltará algo a este éxito moderno? ¿podría ser que la comunidad profunda sea una pieza esencial, un derecho de nacimiento de la humanidad tan crucial que una cultura humana sin ella no sobreviviría por mucho tiempo? 

 

En estos tiempos de agitación y transición en el mundo, Jaguar Negro defiende la comunidad profunda. Nadie está sugiriendo que retrocedamos en el tiempo, nos deshagamos de la tecnología y comencemos a usar herramientas de piedra nuevamente. En cambio, imaginamos – y nos esforzamos por encarnar – una cultura de conexión donde la humanidad no es el perro de encima; al contrario, somos un hilo en el tejido de la vida compuesto por plantas, peces, pájaros, animales, piedras, arboles, montañas, rayos, océano, lluvia y fuego.

 

Nos resulta práctico vivir con el mundo, escuchar a los que nos rodean, vivir una vida que no involucre la superioridad, las compras constantes y la celebración de la codicia. Al estar frente al fuego los unos con los otros hemos descubierto algo muy valioso. Tiene que ver con la practicidad, la sustentabilidad, propósito, transformación y alegría profunda. Cuando nos damos cuenta de que nos está enseñando a dejar a un lado el miedo y fluir, a veces lo describimos como vivir desde el corazón. Cuando nos vemos mejorando al aceptar el conflicto, al dejar ir la desesperanza, a ser buenos amigos con nuestros amigos y buenos cónyuges y padres y compañeros de trabajo… cuando empezamos a ser un poco más sabios, un poco más graciosos, un poco más lo que estamos destinados a ser, a veces lo describimos como la danza de la comunidad profunda. 

 


 

¿Quieres unirte a nosotros en esta danza?

Experimentar lo sagrado es relacionarse con algo mucho más grande que nosotros mismos. Jaguar Negro es una red de personas que traen el sentido de lo sagrado de vuelta a nuestro mundo. Operando localmente, a través de reuniones en presencia del Fuego, aprendemos, crecemos y nos abrimos al Gran Misterio en el que todos participamos.

 

¿Por qué fuego?

En estos tiempos de incertidumbre y de cambio rápido, es común sentirse cada vez más desconectados de nosotros mismos, de los demás y del mundo. Como la energía de la transformación, el Fuego es una presencia curativa primordial en nuestras vidas. En el mundo natural, el Fuego quema la madera muerta y la decadencia permitiendo que los bosques renazcan en la exuberancia. Del mismo modo, nuestros corazones añoran quemar el miedo y los patrones desgastados, lo cual nos permite un nuevo comienzo para reconstruir las conexiones de una vida sustentable.

 

EL MANDALA

nuestra inspiración