• Instagram Social Icon

Retiro Psico-Espiritual - Tratamiento de Adicciónes - Detoxificación de Opiáceos

¿Que es la Iboga y la Ibogaína?
 

 

La Ibogaína es un alcaloide activo aislado de la corteza de la raíz de la planta Tabernanthe Iboga  proveniente de los bosques profundos del África Occidental. Es una experiencia supremamente intensa en la mayoría de los casos; pero es considerada la medicina psiquedélica más poderosa del mundo.

 

La Iboga constituye una parte muy importante de los rituales “Bwiti”  (religión practicada por los Babongo Mitsongo y la gente de Gabón) y se ha utilizado durante miles de años en el desarrollo espiritual y como rito de paso hacia la edad adulta en la cultura Africana.  Recientemente ha resurgido el uso de esta planta en occidente como una herramienta única e inigualable para el tratamiento de adicciones, principalmente heroína y opiáceos, así como también para el tratamiento de trastornos de personalidad como depresión, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, síndrome de estrés post-traumático o simplemente para crecimiento personal y desarrollo espiritual.

 

La Iboga se valora en gran medida por sus cualidades medicinales fisiológicas y por sus efectos psicoactivos terapéuticos funcionando como un catalizador de dinámicas del inconsciente y experiencias pico (místicas) psico-espirituales.

Como trabaja la Ibogaína - Adicciónes

 

 

La Ibogaína alivia los síntomas físicos de abstinencia que aparecen en la detoxificación de opiáceos, restableciendo y refrescando los sitios de receptores neuronales asociados a la droga. Tiene la capacidad natural de “resetear” el cerebro formateándolo de patrones fisiológicos de adicción, tolerancia y abstinencia.  Al eliminar por completo los síntomas de abstinencia hace mucho más fácil la superación de las condiciones actuales de una persona con adicción ayudándole a empezar de nuevo en cuestión de unos pocos días.

 

Después de la ingestión, el hígado metaboliza la Ibogaína en nor-Ibogaína la cual se almacena en las células de grasa presentes en el cuerpo humano por un lapso de hasta tres meses. Esta es la verdadera curación, pues la nor-Ibogaína frena los antojos y disipa los pensamientos de consumir. En algunos casos, toma de 72 a 96 horas después del tratamiento para que los efectos se experimenten realmente.  La Iboga tiene un efecto anti-depresivo documentado que establece un estado de bienestar libre de patrones de pensamientos negativos.

 

Una vez completado este proceso, no es necesario el uso adicional de la Ibogaína. Funciona de manera similar a los tratamientos que bloquean o toman residencia en los receptores neuronales que normalmente albergan sustancias químicas. Sin embrago, a diferencia de la metadona o buprenorfina que conducen a la dependencia química, la Ibogaína no es adictiva y no necesita ser tomada de forma continua.  La Ibogaína a la vez trata otras dependencias químicas limpiando el cuerpo de estas drogas y restableciendo la neuro-química del cerebro. Parece y se siente como si el recuerdo de la dependencia desapareciera del cuerpo y de la mente.

 

 

La Ibogaína también trabaja en reequilibrar la química del cerebro nivelando la dopamina, la serotonina, las endorfinas, la adrenalina, etc., a un estado de pre-adicción.

 

 
El Espíritu de la Iboga
 

Durante miles de años los seres humanos han evolucionado con las plantas y las han utilizado para la curación de la mente, el cuerpo y  el alma. Algunas de estas plantas, como la Iboga, se han convertido en fuertes maestros y han sido reconocidos como medicinas sagradas que se han utilizado para la curación de los aspectos espirituales más profundos de nuestro ser.  La gente de las regiones ecuatoriales de África han trabajado con la planta de Iboga por miles de años como una planta de iniciación durante ritos de paso, y ninguna discusión sobre el papel de la Ibogaína en Occidente puede estar completa sin tomar en cuenta los aspectos espirituales de la medicina. 

 

Nosotros personalmente hemos sido testigos de la increíble inteligencia en las acciones de esta planta. Parece que la Iboga supiera lo que cada persona es capaz de manejar en un momento dado. Algunas personas son tratadas con suavidad, mientras que otros son empujados más allá de sus propios límites y fuera de su zona de confort y se les pide que enfrenten problemas difíciles de lo profundo de su ser.

 

La Iboga nos pide vernos a nosotros mismos en nuestra totalidad, dejando atrás las nociones del bien y del mal. Tenemos el poder para vernos a nosotros mismos como realmente somos, ya no tenemos que reaccionar a las situaciones basados en las respuestas habituales programadas por nuestras experiencias pasadas. Se nos ha dado la libertad de existir en el momento presente en relación con nuestro verdadero ser y con toda la creación.